TOXOPLASMOSIS
Está
considerada como una
enfermedad cosmopolita.
El agente etiológico, el
Toxoplasma gondii, tiene
en el intestino del gato
un comportamiento
similar al de los
coccidios (fase
sexuada), mientras que
puede parasitar como
hospedante intermedio,
cualquier animal de
sangre caliente, por
ejemplo, perro, rata,
vaca, cerdo, hombre,
etcétera (fase
asexuada).
El peligro de contagio
para el hombre viene de
las heces del gato
afectado de
toxoplasmosis, mientras,
la posibilidad que ésta
sea transmitida del
perro al hombre es
bastante limitada.
El perro infectado de
toxoplasma padece, por
parte de este último, la
invasión de los tejidos
(corazón, pulmón,
músculo), con
predilección por el
sistema circulatorio y
el sistema nervioso
central, donde se forman
pseudoquistes
intracelulares y, más
tarde, quistes
histológicos.
Tanto en el perro como
en otros animales, el
porcentaje de casos de
toxoplasmosis en estado
latente es elevado,
encontrando un motivo de
desencadenamiento cuando
se produce un descenso
de las defensas
orgánicas (enfermedades
debilitantes y fuerte
stress).
En los Estados Unidos se
han realizado
investigaciones
serológicas en el perro,
que han puesto en
evidencia una
positividad al
toxoplasma variable del
34 al 59 por 100. Es
útil recalcar el
concepto de que el
perro, serológicamente
positivo, no debe ser
considerado como una
posible fuente de
contagio para el hombre.
Síntomas. Los síntomas
de la toxoplasmosis no
son particularmente
evidentes en el ejemplar
adulto donde, además de
alteraciones
respiratorias se asocian
incoordinación de
movimientos, parálisis
de las dos extremidades
posteriores, diarreas
con presencia de sangre
y gran cansancio
general. Las hembras en
estado de gestación
pueden abortar, dar a
luz prematuramente o
tener camadas en las
cuales existe una
elevada mortalidad
neonatal.
Diagnóstico. Un
diagnóstico válido puede
realizarse a través de
la evaluación del título
de anticuerpos. Un
título de anticuerpos
elevado (1 : 1.000; 1 :
64.000) denota una
infección en desarrollo.
Un título de anticuerpos
bajo (1 : 16; 1 : 64)
indica una infección
progresiva o lejana en
el tiempo.
Entre los métodos
serológicos, el más
utiliza es el Dye de
Sabin y Feldman.
Terapia. Es aconsejada
una terapia a base de
alfamidas de acción
prolongada, en dosis
elevadas, durante un
período de ocho a quince
días; conjuntamente con
antibióticos de amplio
espectro.
Profilaxis. Las normas
de profilaxis son
diferentes, según las
fuentes de contagio. La
perra que aborta o da a
luz ejemplares muertos
debe ser controlada a
través de una
investigación serológica
y aislarla
momentáneamente de otros
perros. Resulta
conveniente suministrar
alimentos cocidos.