HERPESVIRUS
Los
herpesvirus que afectan
al perro causan diversas
enfermedades. Uno es
responsable de
enfermedad neonatal,
infertilidad, y aborto,
y el otro, de una
sintomatología nerviosa
gravísima. Este virus
determina infecciones de
desarrollo clínico
diferente, según la edad
de los ejemplares
afectados. Se considera
como el virus de la
colectividad, debido a
que el contagio se
produce, por lo general,
por contacto directo,
que está facilitado en
un ambiente con gran
densidad de perros. En
la perra, este virus
está considerado como el
responsable de la
infertilidad y el
aborto. En los cachorros
de pocos días es letal,
y tiende a atenuar su
efecto patógeno a medida
que aumenta la edad de
los animales. Por
último, en el perro
adulto provoca una
enfermedad respiratoria
de desarrollo benigno.
Síntomas. En los
cachorros de pocos das
(5 10) provoca una
enfermedad sistemática
generalizada, que
determina heces blandas
de color amarillo,
respiración dificultosa,
temperatura normal,
inapetencia, vómito y
gemido ininterrumpido,
que acompaña a los
cachorros hasta la
muerte. En las camadas
de pocos días de vida,
la mortalidad es muy
elevada (cien por cien).
En los cachorros de dos
o tres semanas y en los
adultos, prevalecen los
síntomas respiratorios,
estornudos, goteo nasal
seroso o seromucoso por
la rinitis, temperatura
normal, tos seca,
colérica por la
traqueobronquitis. El
desarrollo es, por lo
general, benigno, si no
intervienen gérmenes de
irrupción secundaria. En
la hembra adulta, el
virus es causa de una
enfermedad genital que
se pone en evidencia con
la congestión de la
mucosa vaginal,
acompañada de pérdidas
seromucosas de color
blancuzco. Provoca
infertilidad temporal,
aborto y mortalidad de
los ejemplares recién
nacidos. En el macho
adulto, el virus puede
causar congestión
prepucial. Se ha
demostrado que la
infección es
transmisible por vía
venérea, por tanto,
pueden transmitirla el
macho a la hembra.
El diagnóstico tiene en
cuenta el hecho de que
la enfermedad tiende a
presentarse,
frecuentemente, en el
mismo criadero o
perrera, con resultados
letales en los
cachorros; con
sintomatología
respiratoria en los
adultos e infertilidad
y
aborto en las perras.
Análisis de laboratorio.
El aislamiento del virus
de materia exudada
(goteo nasal o vaginal)
de los órganos más
afectados (pulmones,
hígado, riñones) de
perros muertos, confirma
la responsabilidad viral
de la enfermedad.
Diagnóstico diferencial.
La forma septicémica, en
los cachorros, donde la
mortalidad es elevada, y
que se presenta con
dolores abdominales, se
diferencia de la
hepatitis infecciosa,
que presenta síntomas
análogos, por medio del
análisis de laboratorio.
En el adulto, con
síntomas respiratorios
deben considerarse otros
virus (reovirus,
adenovirus) y bacterias
(Bordetella
bronquiséptica).
La forma genital debe
diferenciarse del tumor
de Stieker y de
vaginitis y
balanopostitis, de
origen vectorial.
Lesiones anátomo. En los
cachorros de 5 a 10
días, que murieron por
la forma septicémica, se
notan hemorragias en la
epidermis, en la
serosidad del hígado,
aumento de volumen del
bazo, ingestión y edema
pulmonar. En los perros
adultos, afectados por
formas respiratorias
traqueo
Terapia. No se conocen
terapias para la forma
septicémica. En los
ejemplares adultos se
eligen antibióticos de
amplio espectro.
Profilaxis. Aún no se
utiliza una vacuna
suficientemente válida,
capaz de reducir los
daños de esta
enfermedad. Es
fundamental mantener
buenas condiciones de
limpieza e higiene en el
ambiente donde se
encuentran los
ejemplares
convalecientes.