ESPIROCERCOSIS
Es
una enfermedad debida al
gusano Spirocercalupi
que se localiza
normalmente en el
esófago o en el
estómago, pero cuya
presencia puede también
detectarse en la pared
de la aorta, en la
tráquea, en los pulmones
o en los nódulos
linfáticos del perro o
de otros carnívoros
selváticos. La
enfermedad ha sido
señalada en Iberoamérica,
en algunos países
tropicales, e incluso en
algunas zonas de Europa.
Los parásitos macho
miden entre 3 y 5,5 cm.,
mientras las hembras, de
6 a 8 cm.
Ciclo biológico. Las
hembras ponen los huevos
que son comidos por
insectos coprófagos
(escarabajo), donde
sufren una serie de
modificaciones. Otras
transformaciones se
llevan a cabo después,
en los hospedantes de
espera (anfibios,
reptiles, pájaros y
roedores), que
constituyen el vehículo
para el hospedante
definitivo. Las larvas
penetran al estómago del
perro porque, presentes
en los hospedantes de
espera, superan la pared
gástrica entrando en el
sistema vascular
arterial y emigrando de
la aorta abdominal y
torácica a la pared del
esófago. El parásito, en
el punto en que se
establece, forma un
nódulo de tamaño que
varía entre el de una
avellana y el de una
nuez. Según donde se
localiza, el perro puede
experimentar
dificultades en deglutir
o en respirar. Con
frecuencia, en la
proximidad de estos
granulomas de S. Iupi,
se han observado tu
mores malignos.
Síntomas. Dificultad en
deglutir y, por tanto,
en ingerir alimentos,
adelgazamiento, vómito
persistente, respiración
acelerada y tos cuando
están afectados la
tráquea o los bronquios.
Puede presentarse una
anemia gravísima y
muerte imprevista en el
caso de rotura de la
aorta.
Diagnóstico. Puede
realizarse fácilmente a
través de un análisis de
las heces capaz de
determinar la presencia
de los huevos.
Terapia.
Dietilcarbomazina,
Disofenol, Ditiazina.